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Artículo publicado en INFANCIA

MI HIJ@ PEGA: ¿ QUE DEBO HACER?

Publicado el 15/09/2010

niño pegando a madre

Laura, la mamá de Sergio de dos años de edad, está muy agobiada, triste y desorientada: " Es muy doloroso para una madre ver como sus amiguitos no quieren jugar con él porque pega, y a su prima la tiene atormentada, cada vez que la ve la estira del pelo y a veces hasta le muerde. En la guarderia pega patadas casi todos los días.Ya no sé que hacer".

Casos como el de Sergio son muy habituales en las charlas de las madres y  padres en la puerta de la guarderia. Es muy importante no pasar por alto este tipo de conductas en nuestros hij@s. Tenga la edad que tenga, hay que corregir esta reacción, adecuadamente. Ya que hay aspectos intolerantes, y aprender a relacionarse con los demás sin agresividad desde la más temprana infancia, es uno de ellos. El hecho de que se de a menudo en los niños y niñas entre 1 y 3 años, no significa que debamos aceptarlo sin más.

¿LO PODEMOS CONSIDERAR NORMAL?

El impulso de la agresividad es innato en el ser humano, es una manera de expresar frustración, deseos o llamadas de atención. En las edades tempranas (1 a 3 años) los peques carecen de recursos para exteriorizar sus sentimientos negativos, por ello no podemos catalogarlos de violentos, ni mucho menos, sino que aún no saben controlar sus impulsos agresivos, ni comunicarse con el lenguaje oral, ni resolver conflictos negociando, etc.

No olvidemos que aunque estas conductas violentas ( tirones de pelo, patadas, puñetazos o bocados) están, como acabamos de puntualizar dentro de la "normalidad " evolutiva,  debemos actuar rapidamente y con firmeza, ya que dejarlas pasar es darlas como correctas y no ofrecer a nuestro hij@ la oportunidad de aprender a relacionarse.

Podemos definir 5 factores que explican este comportamiento en los más pequeños de la casa.


1-En el hogar se favorece la agresividad, en este caso actúan por imitación. En este caso el niño está con tensión y malestar interno.

2-Les faltan palabras para expresarse, es cuando desean mucho un juguete y al carecer de lenguaje verbal, la forma más rápida y directa es quitárselo o pegando.


3-Para llamar la atención de los adultos: aunque sea para que le riñan, ya se han fijado en él..


4-Están inmersos en una época de estrés: lo más típico es el nacimiento de un hermanito o la separción de los padres.

5-No son capaces de tolerar ciertas frustraciones, y su manera de demostrar enfado es golpeando la mesa, o pegando patadas, cuando no le sale bien algo ( por ejemplo una torre) o no le dejamos hacer alguna conducta ( por ejemplo ver los dibujos).

¿CÓMO DEBEMOS ACTUAR?

Ante todo con SEGURIDAD, RAPIDEZ Y SIN AGRESIVIDAD por nuestra parte, como padres, madres o educadores.

1-Debemos parar al niño sujetándolo ( retirándolo de la escena de juego) y apartándolo del agredido  diciendo que "no se pega", e inmediatamente,

2-consolar al agredido, es a él a quien hay que atender en los primeros instantes. De esta manera enseñamos la empatia, es decir, ponernos en el lugar del otro, como se siente, etc.

3-Explicarle mirandole a los ojos y a la altura del niño que no se pega para conseguir las cosas porque hace daño.

4-Sólo si pide perdón y da un besito al niñ@ al cual agredió podrá seguir jugando.

5-No reirnos nunca de que pega y ser coherentes, es decir actuar siempre con el mismo protocolo.

6-Reforzar, es decir, elogiar frecuentemente cuando juegue tranquilo, o resuelva una acción sin agresividad.

7-Si va a la guarderia o colegio tratar de coordinarnos con los educadores en este aspecto.

8- Enseñarles juegos no competitivos y a resolver los problemas mediante acuerdos.

Si la actitud persiste podemos aplicar un programa de premios (economia de fichas) y sanciones ( como por ejemplo abandonar el parque cada vez que pegue a un niño).

No debemos olvidar que en algunas ocasiones el niño puede necesitar de un apoyo psicológico ya que estas conductas agresivas pueden ser fruto de un divorcio mal llevado, etc. en estos casos debemos intervenir  a otros niveles.

En definitiva enseñar a nuestros pequeños a poner palabras allí donde pusieron golpes, de esta manera asentaremos las bases de su inteligencia emocional, tan importante para su equilibrio personal y social.

Educarles es ponerles límites.

Lupe Vicente.Psicóloga PV 10591.





 


 

 

 

 

 

 

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